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Historia

La historia de Base Cook comenzó hace muchos años atrás, cuando ni siquiera Marco Aurelio, su propio creador, tenía el nombre o la razón de ser de su futuro negocio en la cabeza. Tenía sí una pulsación, un deseo, algo indescriptible pero fuerte, algo que quizás podía interpretarse como ganas de poner a andar algunas buenas ideas.
Lo que en un principio estaba hecho sólo del material con que se construyen los sueños comenzó a volverse  real cuando un día,  con un buen puesto en una multinacional y un futuro que se anunciaba promisorio, Marco Aurelio decidió hacer un giro brusco en  su camino: renunció a su trabajo y acompañado únicamente por su esposa viajó a los Estados Unidos, donde se acercó por primera vez al tema de creación de nuevos negocios y emprendimiento. Allí, en el ambiente académico de una universidad, y gracias a ese cambio de perspectiva que se produce cuando se conoce otra cultura, Productos Base Cook S.A  comenzó a gestarse. Fue en ese viaje cuando su dueño tuvo la certeza de que sus aspiraciones se resumían en la idea clara y precisa de un negocio  propio,  en el que de paso pudiera cumplir su sueño de ser empresario e invitar otras personas y a otras familias a progresar con él, lo cual es la manera más solidaria de construir un país. Allí, también, supo que su campo era el sector de alimentos.
Lo que siguió fue volver al país, mirar el mercado con ojo atento para descubrir  en qué nicho era posible  innovar y contactarse con Actuar Famiempresas, para comenzar con el proyecto. La idea inicial fue crear una línea de salsas para acompañar las comidas, las cuales tenían que ser lo suficientemente novedosas como para captar la atención de los posibles consumidores. Con ese telón de fondo Base Cook, entonces, comenzó a operar.
Arrancar desde cero significó  tomar clases de cocina básica, manipulación de alimentos, técnicas de conservación, y sobre todo, mucha experimentación para lograr conseguir un verdadero factor diferenciador. Todo este primer proceso desembocó, hacía mediados de 2001, en el lanzamiento de una primera línea de salsas listas para cocinar, dirigidas a aquellas personas que trabajan y en la noche quieren acompañar sus comidas con algo rico. En palabras de su propio creado: “salsas muy caseras que sirvan para preparar cualquier plato sin necesidad de desbaratar la cocina”.
Esta línea piloto, producida caseramente, y que fue vendida en charcuterías y mini-mercados, demostró el potencial del producto, así que el siguiente paso consistió en conseguir un local apropiado que cumpliera con la reglamentación higiénica que el negocio demanda. Primero fueron un par de casas en Envigado en las cuales trabajaban cuatro personas, y más tarde una bodega en el municipio de La Estrella, mucho más amplia y mejor adecuada, en la que hoy en día laboran 25 empleados, con la perspectiva de crecer hasta 50.
Paralelamente a la producción de salsas y otros productos afines, Base Cook también ha crecido como marca. Al primer desarrollo de imagen corporativa le sucedió  la creación de nuevas etiquetas, mejoramiento de  los embases, y diseño de piezas publicitarias complementarias. Gracias a una generosa inversión en mercadeo, Base Cook S.A hoy en día proyecta la imagen de una empresa con un producto que puede desenvolverse con orgullo y presencia en cualquier exhibición. Esto  ha sido fundamental para consolidar la empresa y prepararla para los nuevos retos, los cuales incluyen la entrada definitiva a mercados internacionales, donde ya se hicieron los primeros adelantos con el apoyo de Proexport.